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Koen avanzaba por la calle, casi chocando con cada persona que se encontraba, aunque la mayoría, al ver su uniforme de aspecto militar y opaco casco, procuraban apartarse, despues de todos, los del Departamento de Seguridad eran temibles, sobre todo con quién les complicaban el trabajo.

-¡Alto en nombre de la ley!-Gritó a un hombre que vestía la ropa cómoda y de colores uniformados, sobre la que llevaba una chaqueta de color negro con capucha, que ocultba su cabeza a su perseguidor.


Dobló la esquina, evitando por poco a un tipo abstraido mientras parecía escuchar música y con el que casi choca, para luego encontrarse en un callejón de mantenimiento que parecía no haber sido limpiado en años.

-Sal y el castigo será básico.-Dijo Koen mientras desenfundaba su pistola, en la que metió un cargador de proyetiles aturdidores.-Si te resistes o no te dejas arrestar en menos de un minuto el castigo será peor.

Se internó mientras miraba de un lado a otro conforme avanzaba, apuntando con su pistola al frente, recordando por un momento aquel famoso informe sobre el asesino del Distrito 345, que mató a casi cinco policías y a una veintena de civiles antes de ser atrapaado por los de la brigada de investigación.

Llegó al fondo del callejón, viendo una vieja puerta de servicio abierta y en la que ponía en letras claras:

PROHIBIDO EL PASO AL PERSONAL NO AUTORIZADO.